Respuesta corta: una devolución es cuando el pagador no recibe la cuenta para revisarla y la regresa completa. Una glosa es cuando sí la revisa y no está de acuerdo con una parte o con todo lo cobrado. Las dos cuestan tiempo y cartera, y muchas de sus causas se pueden encontrar antes de radicar.
Es la no aceptación de la factura completa. El pagador la regresa sin entrar a revisar el detalle de los servicios, porque algo impide tramitarla: por ejemplo, que no le corresponda pagarla, que falte un soporte que debía acompañarla o que ya se haya radicado antes.
La cuenta vuelve entera. Hay que corregir lo que causó la devolución y radicar de nuevo, y mientras tanto ese dinero no avanza en la cartera.
Es una no conformidad que el pagador encuentra al revisar la cuenta. Puede afectar una parte o la totalidad de lo facturado: una tarifa que no coincide con el contrato, una cantidad mayor a la autorizada, un servicio que no tiene soporte o que no era pertinente.
La glosa se responde: la IPS acepta, aclara o sustenta, dentro de los plazos y el procedimiento que define la norma.
¿Dónde se le están devolviendo las cuentas? El autodiagnóstico toma tres minutos y le muestra en pantalla los puntos del proceso donde una cuenta puede volver: hacer el autodiagnóstico.
Las causas cambian según el pagador y el contrato, pero en la práctica se repiten unas pocas preguntas que la cuenta no pudo responder:
La revisión que más rinde es la que se hace antes de que la cuenta salga. Tres hábitos ayudan con cualquier herramienta:
El autodiagnóstico toma tres minutos y le muestra dónde se le puede devolver o glosar una cuenta antes de radicarla. No pide datos para ver el resultado: hacer el autodiagnóstico.
Lectura relacionada: Glosa evitable: cuentas que vuelven y sus respuestas.
Este contenido es informativo. Los plazos, causales y procedimientos aplicables son los de la norma vigente y los de cada contrato con el pagador.
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